Cómo gestionar el miedo en una entrevista de trabajo

Cómo gestionar el miedo en una entrevista de trabajo

En el mundo actual son muy valoradas las habilidades blandas en los profesionales. Habilidades como el liderazgo, la comunicación, las relaciones sociales, la resiliencia, el trabajo en equipo entre otras, son necesarias para enfrentar entornos personales y profesionales en constante cambio.

Las entrevistas son el primer filtro que usan los reclutadores para empezar a identificar estas habilidades en los candidatos cuando comienza un proceso de selección. En esta fase del proceso entran en juego nuestras emociones y si no sabemos gestionarlas bien, en algunos casos nos pueden jugar malas pasadas. El miedo es la emoción que suele perjudicar más a los candidatos durante las entrevistas de trabajo.

El miedo es una emoción primaria, esto quiere decir que es una emoción básica y su función es generar una alerta cuando estás en peligro o no estás seguro. Según Robert Plutchik psicólogo creador de la rueda de las emociones, el miedo prepara el cuerpo para huir.

Esta emoción durante las entrevistas, suele mostraste a través de la ansiedad, la angustia o el nerviosismo, generando una mala impresión al entrevistador quien puede interpretar que el candidato se siente inseguro con relación a sus posibilidades para asumir el puesto de trabajo.

Para poder gestionar mejor esta emoción es indispensable tener una preparación previa a la entrevista, por eso es importante que estudies con detenimiento a la empresa, debes conocer su misión, su visión y sus valores corporativos, investigar detalles importantes sobre el posicionamiento de la empresa dentro de su sector y su mercado. Esta información te brindará seguridad a la hora de responder las preguntas relacionadas con la empresa y con las funciones que realizarás en el puesto de trabajo.

Otra herramienta que te puede ayudar durante el periodo de preparación previo a la entrevista, es identificar las creencias que te limitan cuando estás buscando trabajo. Para esto, puedes empezar a escuchar lo que te dices, observar tus pensamientos y reconocer aquellos que tienen una connotación negativa. Ejemplo «ese cargo es muy alto para mí» o «siempre habrá otro candidato mejor que yo».

Una vez tengas identificadas tus creencias limitantes, tú tarea será reemplazarlas por creencias potenciadoras como: «estoy preparado para este cargo» o «Yo soy la persona más indicada para asumir ese rol».

Después de haber aplicado las herramientas anteriores, el siguiente paso es la visualización. Intenta cerrar los ojos y conectar con las sensaciones y emociones que te generan pensar que ya has logrado obtener ese puesto de trabajo que tanto anhelas, luego escribe en un folio las respuestas a las siguientes preguntas ¿qué viste? ¿qué sentiste? ¿qué escuchaste?

La práctica de estos sencillos ejercicios te ayudarán a empoderarte y sacarán a flote tu mejor versión para que te sientas seguro, conectado y preparado para conseguir alcanzar los objetivos laborales que te propongas.

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